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6 mar. 2015

Ley de CAUSA Y EFECTO.






Este sexto Principio Hermético se basa en un lema que dice:
“TODO EFECTO TIENE SU CAUSA; TODA CAUSA TIENE SU EFECTO”.

Con esto se quiere decir que nada sucede por casualidad o por que sí, el azar no existe; la palabra casualidad es una palabra vacía, no tiene sentido, la verdadera palabra es “causalidad”.
Vivimos en un Universo causal, un Universo que es el efecto de una causa anterior a él, es decir, nuestro Universo es un Efecto Visible producto de una Causa Invisible y al mismo tiempo tangible, ya que estamos palpando sus efectos. Esto que en lenguaje metafísico se llama “Primera Causa Única”, es lo que comúnmente conocemos con el nombre de Dios. Él es la Primera Causa, detrás de Él no se contempla una causa anterior de la que Él sea efecto. No. Él es causa, su presencia, su ser, su vivencia, están presentes sin que causa anterior los hayan originado, por esto es La suprema causa única origen de todo lo existente.
Ahora bien, “TODA CAUSA ORIGINA UN EFECTO”: este efecto a su vez se transforma en causa que produce a su vez otro efecto y bajo este Principio de causa y efecto se desarrolla y funciona todo el Universo.
Bajo esta Ley de Causa y Efecto el hombre estudia la materia y desarrolla La Química. Veamos: Causa: dos metales o sustancia en aleación. Efecto: un tercer metal o tercera nueva sustancia. Ejemplo: Causa: Hidrógeno más Oxígeno. Efecto: Agua.
A Dios es  “El Todo” y nosotros a nuestra vez somos “El Todo dentro del todo”. Dios es “El Todo”, porque antes de la Creación de su universo, este Universo existía dentro de Él en potencia, como dentro de la primera semilla de naranja creada por Él existían en potencia todos los árboles de naranja con sus frutos y semillas que han nacido sobre la tierra a través de innúmeras edades. Porque aquella primera semilla que salió de la Primera Causa única de todo lo existente, a su vez de efecto se volvió Causa.
Nosotros y con nosotros todas las demás cosas que existen estábamos en potencia dentro de la Mente Divina y así ya manifestados, o sea, ya expresados en materia formamos un “Todo Global” que vive dentro de ese “Todo Causal”, efecto de un Principio Único que no es efecto de nada sino por el contrario Causa de Todo.
Decimos que nuestro Universo es causal, porque siendo un efecto, bajo el imperio de esta Ley se vuelve Causa de posteriores efectos y es así como concatenadamente se desarrollan la vida, los sucesos y el escenario donde nos movemos. Es bajo esta Ley de Causa y Efecto como se forja nuestra individualidad física, mental, emocional y anímica.
 Estudiándola como Ley usada positivamente encontramos que padres equilibrados educacional y emocionalmente obtienen como efecto un hogar pacífico, estable, donde los niños se sienten seguros al lado de padres a quienes aman y admiran y así se forman familias ejemplares que obtienen como efecto la felicidad y el respeto social.
Como lo expresa el Kybalión:
 “TODA CAUSA TIENE SU EFECTO Y TODO EFECTO TIENE SU CAUSA; TODO SUCEDE DE ACUERDO CON ESTA LEY. LA SUERTE NO ES NADA MÁS QUE EL NOMBRE QUE SE DA A UNA CAUSA NO CONOCIDA. HAY MUCHOS PLANOS DE CAUSALIDAD PERO NADA ESCAPA A ESA LEY”.
Así pues, nada ocurre casualmente, es decir, impremeditadamente, de pronto, porque sí, sin una Causa que lo produzca. Dice el Kybalión que la palabra “suerte” es una palabra sin sentido, inventada por el hombre para justificar algo que no comprende, así se oye decir: “Fulano tiene muy buena suerte, todo le va bien, en cambio yo...”. Mas si esta persona que así habla conociera la Ley de Causa y Efecto, en vez de hacer tan errónea afirmación se dedicaría a buscar la Causa que produce el éxito o lo que él llama la “buena suerte” de fulano, es decir, el Efecto.
Existen muchos planos de Causas y Efectos dominando los Planos Superiores o los Inferiores. Los hermetistas conocen los medios y los métodos por los cuales se puede ascender más allá del plano ordinario de Causas y Efectos hasta cierto grado y alcanzando mentalmente el Plano Superior logran convertir sus “Efectos” en “Causas”. Las multitudes se dejan arrastrar por el medio ambiente que las envuelve o por los deseos y voluntades de algunos y a veces hasta de uno solo, si éstos algunos o si éste solo, como Causa, es superior a ellas. La herencia, las sugestiones y otras múltiples Causas nos empujan como autómatas al gran escenario de la vida. Pero los Maestros, habiendo alcanzado el Plano Superior, dominan sus caracteres, sus modalidades, gobiernan sus cualidades y poderes, así como el medio ambiente que los rodea, convirtiéndose de esta manera en dirigentes en vez de ser ellos los dirigidos. Ayudan a las masas y a los individuos a divertirse en el gran juego de la vida; en vez de ser ellos los jugadores se convierten en espectadores-directores, jamás son los autómatas débiles ante voluntades ajenas, jamás consienten en ser Efectos de Causas negativas, jamás se prestan a ser Causa Negativa en posteriores efectos indeseables. Utilizan los Principios inteligentemente en lugar de dejarse golpear por ellos, nunca se dejan influir por Causas de los Planos Inferiores.
En cambio estos Maestros obedecen a las Causas de los Planos Superiores a aquel en el cual ellos se encuentran, pero lo hacen inteligentemente, prestando su colaboración para regirse en su propio plano. Esto mismo debemos hacer nosotros que también estamos bajo el imperio de esta Ley Cósmica, prestando nuestra colaboración para que el Plan Divino se haga, sin ser nosotros golpeados por la Ley sino por el contrario, manejándola inteligentemente como Causa Positiva para que sus Efectos en nosotros sean Positivos.
Cuando algo negativo está sucediendo en nuestras vidas, enseguida debemos ir a estudiar la Causa que está produciendo ese Efecto; encontrada la raíz del mal, se extirpa y el mal desaparece, encontrada la Causa que nos está fastidiando, corregirla cambiándola o sembrando en su lugar una Causa buena para que el Efecto se cambie. Es lo que instintivamente hacen los médicos. Hay fiebre, este es un Efecto, enseguida buscan qué Causa la produce. Tratada la Causa la fiebre desaparece. Esto sirve tanto para lo físico, como para lo social, lo mental, lo emocional y lo material.
Si tus negocios no van bien, si tu provisión no es suficiente, busca la Causa, modifícala y el Efecto se modificará también. Que nadie te quiere, que te sientes infeliz, que tu hogar es un infierno, estudia la Causa, arréglala y el Efecto se arreglará también. Esto se llama Polarizar, pasar de una Causa Negativa a una Positiva, polarízate en cada tropiezo que tengas, buscando primero la Causa, y así verás desaparecer el Efecto. Siembra Causas Positivas y cosecharás Efectos Positivos también. Eso lo dice el Evangelio:
“EL QUE SIEMBRA ABROJOS RECOGERÁ ESPINAS”: Ley de Causa y Efecto.
El Principio de Causa y Efecto se encuentra presente en todo pensamiento científico antiguo o moderno y fue enunciado por los Instructores Herméticos desde muy remotas edades. El inminente Principio de Causa y Efecto ha sido aceptado como correcto por todos los pensadores del mundo. Discurrir de otra manera sería sacar el Universo del dominio de la Ley y del orden, relegándolo a ese algo imaginario que el hombre llama casualidad.
Fíjense bien que hay una gran diferencia entre las palabras “casualidad” y “causalidad”. Casualidad es lo que supuestamente ocurre por azar (y esto es imposible, nada ocurre de este modo) y causalidad es simplemente el origen de todo efecto. No hay sitio en el Universo para nada que pueda funcionar independientemente de una Ley. La existencia de algo semejante convertiría a todas las leyes naturales en cosas sin valor, sin eficacia, en algo susceptible de ser cambiado a capricho, lo cual traería como consecuencia inmediata un caos.
Las Leyes son inmutables y se cumplen inexorablemente. Las Leyes funcionan en todo y dentro del Todo un examen cuidadoso demostrará que lo que llamamos Casualidad es sólo una expresión concerniente a causas obscuras, es decir, causas no descubiertas o no buscadas.
 La palabra “Casualidad” se deriva de una frase que significa “echar los dados” y encierra la idea de que la caída, es meramente una caída, sin relación con nada anterior, es decir, es un efecto del azar. Y así en este sentido suele emplearse esa palabra. Pero si examinamos el asunto bajo otra luz veremos que no hay tal “casualidad” absolutamente en la caída del dado. Cada vez que el dado cae mostrando cierto número, obedece a una Ley, tan infalible como la que gobierna la revolución de los planetas alrededor del Sol. Detrás de la caída del dado existe una causa o una cadena de causas; es decir, se juntan ordenadamente cierto número de factores y leyes de la Física, que impulsan al dado a caer con una de las caras hacia arriba. Estos factores son o pueden ser, la postura del dado dentro del cubilete, la vibración de la mano que lo impulsa, una arruga en el palo de la mesa, la rapidez del movimiento de la mano. Tantas veces como estos mismos factores se junten ordenadamente, tantas veces caerá el dado en la misma forma. No hay pues tal juego de azar, sino juego de combinación de factores. Esto lo saben instintivamente muchos jugadores profesionales y son esos tahúres que viven del oficio de echar los dados porque siempre ganan. Es un juego en que la Ley de Causa y Efecto funciona como en todo, siendo la Causa los factores que concurren y el Efecto la caída del dado en determinada posición. No es un juego de casualidad o azar, sino un juego de causalidad.
Nada ocurre sin Causa, mejor dicho, sin una cadena de Causas. Las Causas y los Efectos residen meramente en los sucesos. Un suceso o acontecimiento es lo que viene, llega y ocurre como resultado de un acontecimiento o evento anterior. Ningún acontecimiento crea otro, es sólo un eslabón precedente en la gran cadena coordenada entre todos los acontecimientos precedentes, consecuentes y subconcecuentes. O sea, acontecimientos anteriores, sucediéndose y por sucederse.
 Existe siempre una relación entre lo que pasa y lo que sigue. Así como un hombre tiene dos padres, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, dieciséis tatarabuelos y así sucesivamente multiplicándose en forma geométrica al cabo de 40 generaciones el número de sus antecesores se calcula en millones de individuos; asimismo ocurre con el número de Causas que subyacen tras el fenómeno más insignificante.
Todo pensamiento generado en nuestra mente, todo acto realizado tiene sus resultados directos o indirectos que se eslabonan coordinadamente en la cadena de Causas y Efectos. Esto nos lleva a pensar si tenemos libre albedrío u obedecemos a un destino que ya está determinado. La verdad es que seguimos ambas cosas, pero el Principio de Polaridad que ya tú conoces demuestra que ambos aspectos son semiverdades.
Lo cierto es que el hombre puede a la vez ser libre y limitado por la necesidad, dependiendo todo de la altura de la Verdad desde la cual se examine el asunto. Los hombres en la mayoría son más o menos esclavos de la herencia, del medio ambiente y manifiesta muy poca libertad de albedrío. Continuamente se ven arrastrados por las opiniones, costumbres y pensamientos del mundo externo, así como también por sus sentimientos, emociones, pasiones, etc. No manifiestan el menor gobierno de sí mismos que merezca ese nombre. Suelen decir: “Yo puedo obrar con plena libertad y hacer lo que me dé la gana y hago precisamente lo que quiero hacer”. Pero no pueden explicar por qué o de dónde viene el “necesito” y el “me gusta”. ¿Qué es lo que hace querer una cosa con preferencia a otra? ¿Qué es lo que me hace gustar de una persona y no de otra? ¿Hay alguna razón para mis gustos y necesidades?
La mayoría de los hombres son arrastrados como si fueran una piedra, obedeciendo al medio ambiente, influencias o emociones internas, etc., por no hablar de los deseos y voluntad de aquellos que son más fuertes que ellos. Todo esto los arrastra sin que haya resistencia de su parte, porque suelen creer que en verdad son ellos quienes se mueven y la verdad es que no son más que fichas en el tablero de ajedrez de la vida, desempeñan su parte y luego quedan a un lado, fuera del juego. Pero aquellos que conocen la verdad, o sea, las reglas del juego, se elevan por encima del plano material y colocándose en contacto con los Poderes Superiores de su naturaleza, dominan los planos y se hacen directores del juego en vez de fichas. Se hacen Causa en vez de Efecto. No es que se liberen de la causación, sino que siguen la causación de leyes superiores adueñándose así de los planos inferiores. De este modo se hacen parte consciente de la Ley, trabajan con ella, en vez de ser ciegos instrumentos.
Lo que la humanidad en su ignorancia llama “casualidad” no es más que una desfiguración de la palabra “causalidad”. Y esta palabra nos contesta la gran interrogante del hombre. ¿De dónde vengo? Esta Ley ha sido dada a conocer por los Grandes Seres Adelantados.
Buda la enuncia al decir:
“LOS EFECTOS SIGUEN A LAS CAUSAS COMO LA SOMBRA AL CUERPO”.
Jesús, al referirse a esta Ley, dijo:
“CON LA VARA QUE MIDIERES SERÁS MEDIDO”.
Hermes dijo:
“CON LA MISMA ENERGÍA CON QUE UN PÉNDULO OSCILA HACIA LA IZQUIERDA, CON ESA MISMA ENERGÍA OSCILA HACIA LA DERECHA”.
Si la humanidad hubiera comprendido la enseñanza de Buda, Jesús, Hermes, etc., se encontraría en un camino de prodigiosas realizaciones y los estados de evolución humana serían algo esplendoroso frente a la naturaleza y la vida.
En los actuales momentos se han verificado progresos extraordinarios en el dominio de la Física, incluyendo a la electricidad, y a la mecánica; pero esto no ha reportado felicidad alguna al corazón humano. Esto se debe a que el progreso de la técnica no ha marchado paralelo con el progreso de la ética y la estética y la comprensión espiritual de la vida.
El mundo se halla supercivilizado, pero totalmente inculto en cuanto se relaciona con la naturaleza interna del hombre.
Comprendida ya la Ley de Causalidad tenemos que aprender cómo es posible levantarse por encima de la Ley.
 La Ley Espiritual eclipsa y domina todas las Leyes del Plano Físico y del Plano Mental. Esto no significa que las Leyes del Plano Físico o Mental puedan quebrantarse en su correspondiente Efecto; lo que significa es que el hombre tiene el poder de levantarse por encima de estos planos al Plano del Espíritu, planos de Dimensión Infinita donde tales Leyes no le afectan más.
 En el Plano Espiritual todo es perfecto, eterno, inalterable, no hay míos ni tuyos, no se puede cosechar nada malo porque nada malo se puede sembrar. Pasándose a los Planos Espirituales para evadirse de los malos Efectos de una mala Causa, lo que hace el hombre es negar la mala Causa y reconocer la Causa Única de todo Bien. Cuando el hombre levanta su atención al Plano del Espíritu por medio de la oración, meditación o el tratamiento, se pone bajo la Ley del Bien Perfecto y se libra del Karma.
 Karma es precisamente el efecto negativo que cosechamos por nuestros actos, pensamientos, sentimientos y palabras negativas, anteriores. Estas son las buenas nuevas que Jesús enseñó: Los Evangelios. El hombre hecho a imagen y semejanza de Dios tiene dominio sobre todas las cosas. Puede elegir: confinarse en las regiones limitadas de los planos físicos, astrales, mentales y emocionales y allí quedar atado a la rueda del Karma; o apelar por la meditación y la oración al Reino del Espíritu, al Cristo y así liberarse.
CUANDO REZAMOS COMENZAMOS A ERRADICAR GRADUALMENTE LAS CONSECUENCIAS DESAGRADABLES DE NUESTROS ERRORES PASADOS. Por cada falta, o tenemos que sufrir las consecuencias y ser castigados, o las cancelamos por medio de la Oración. Por la práctica de la Presencia de Dios en nosotros mismos y en todas las cosas
No hay que equivocarse pensando que podemos pecar y evitar las consecuencias repitiendo una oración. No. Para borrar el castigo que sigue al pecado se requiere una realización de Dios lo suficientemente auténtica como para cambiar radicalmente el carácter del pecador. No sirve una oración superficial. Cuando la oración o el trabajo espiritual han sido tan eficaces que el pecador llega a ser otro hombre (un hombre nuevo) y no desea repetir el pecado, entonces será salvado. Se convierte en Causalidad de bienes en lugar de Causa de Efectos malos.
LA MENTE ES UN MOTOR. LOS PENSAMIENTOS SON FUERZA O ENERGÍA QUE GENERA LA MENTE.
Esta energía sale de nuestra mente en vibraciones, en ondas que, por obra y gracia de otra Ley que se llama El Ritmo, regresan a nosotros rítmicamente trayéndonos el fruto de lo que hemos sembrado, y como se sabe, el fruto es análogo a lo que se siembra. Es decir, que si haces un bien a alguien, esas palabras o ese acto bueno salen en vibraciones de color. Ese color tanto si es positivo como si es negativo atrae otras vibraciones de su mismo color que pululan en el espacio sembradas por otras mentes y te regresan aumentando el bien o el mal que hiciste. Te ocurren cosas bellas, cosas milagrosas y dices: ¡Qué casualidad, mira lo que me sucedió hoy por la mañana, qué maravilla! Cuando has debido decir: ¡Qué causalidad, qué frutos tan bellos he recogido de alguna Causa buena, que he sembrado por ahí. Gracias Dios mío! Y si por el contrario eres golpeado por la Ley de Causa y Efecto, que has violado quizás sin darte cuenta y empiezan a sucederte cosas realmente desagradables, dices: ¡La verdad es que estoy maldecido, todo lo que hago me sale mal! ¿Qué habré hecho yo para que me sucedan estas cosas? Y la verdad es que estás dando en el clavo. ¿Qué habrás hecho para que te sucedan cosas negativas? Busca la Causa, destrúyela, modifícala y el Efecto, el mal Efecto, desaparecerá como por arte de magia.
Es muy confortante saber que el perdón de Dios por el mal uso de su energía (muestra fuerza vital, la que nos mantiene vivos en este plano) siempre está a mano para aquellos que realmente lo deseen. Cualesquiera que sean las Causas, el pecado, el error, la impureza, la imperfección en que hayamos caído, tenemos una manera consciente de transmutarlos, ¿Sabes lo que quiere decir “transmutar”? Quiere decir cambiar, transformar, y podemos hacerlo sin costo alguno.
Cuando las personas se dan cuenta de que ellas mismas son las causantes de los males que las aquejan, de todas las limitaciones que encuentran en su mundo, de pronto les entra un intenso deseo de arreglar las cosas, sinceramente. Este deseo es el que cuenta y cuando este deseo es sincero y fuertemente proyectado recibe toda clase de ayuda de las Esferas Superiores.
El camino que estás recorriendo durante el transcurso de tu vida lo trazaste tú mismo sembrando las Causas, ahora recoge tus propios Efectos. Es importante pues que estés siempre alerta, sembrando Causas Buenas para que recojas Efectos Óptimos.